
CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES
DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA
Seminario de Praxeología educativa desde la cibercultura en la sociedad del conocimiento.
Director: Héctor Manzano.
Presentado Por: Andrés Millán Espitia.
Tema: Hans Georg Gadamer, Verdad y Método, La actualidad hermenéutica de Aristóteles.
Fecha: Jueves 18 de Septiembre de 2008.
Aristóteles fundamenta el principio del ethos como competencia de la idea en Platón, es decir, que coloca a la ética como principio fundamental de la autonomía. Pues, lo que busca Aristóteles en este principio, es criticar la metafísica de Platón en tanto que la idea es el bien para el ser humano, lo cual es erróneo. Ahora bien, dada esta crítica, Aristóteles busca en el hombre la orexis, ya que en ella se encuentra el esfuerzo al saber ético, lo que lleva a fundamentar, según Aristóteles la virtud (areté) y el (ethos).
En este sentido, Aristóteles ve la moralidad humana, según Gadamer, como un comportamiento determinado, es decir, que el hombre se comporta de una manera tal, que determina lo que él es. La moralidad en este sentido juega un papel importante, pues muestra que lo que es bueno para el hombre, dado que el contexto en el que se encuentra el hombre, está determinado por lo que él cree que está bien.
El deber moral que se encuentra reflejado en el hombre concebido por Aristóteles, debe actuar, desde su fundamentación ética, conforme al saber y al decidir por sí solo, es decir, el hombre es autónomo en cuanto a sus decisiones éticas de hacer lo correcto. Es decir, el hombre aristotélico que concibe el bien, debe fundamentar en su conciencia moral lo que ocurre alrededor suyo para que desarrolle en él un comportamiento correcto.
En este sentido, podemos ver a un Aristóteles interesado por buscar un hombre que desarrolle una conciencia moral en tanto que despliegue un conocimiento ético, es decir, que se busca en el hombre separar el ser del saber puro, pues, en la tradición socrático-platónica, estos dos conceptos iban a la par. Por lo tanto, lo que hace Aristóteles es una hermenéutica para analizar la ciencia moral, no cayendo en la objetividad sino desarrollándose a partir del hombre.
El saber moral, como investigación del hombre, busca saber lo que está solamente en el hombre, solo lo que se sabe de sí mismo[1], pues es él el único que es dueño de sus acciones. Pero surge un problema en Aristóteles, según Gadamer, es la puesta del hacer por saber, pues la tekhme, es la habilidad que muestra la contrariedad del caso, es decir, el saber por el hacer, como lo hacen los artesanos, esto lleva a replantear el problema de si el saber moral es una cuestión de habilidad, pues, dice Gadamer, que seria un saber cómo debe uno producirse a sí mismo[2].
[1] GADAMER, Georg, Hans, Verdad y Método, La actualidad hermenéutica de Aristóteles. Pág. 386.
[2] Ibíd.
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES
DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA
Seminario de Praxeología educativa desde la cibercultura en la sociedad del conocimiento.
Director: Héctor Manzano.
Presentado Por: Andrés Millán Espitia.
Tema: Hans Georg Gadamer, Verdad y Método, La actualidad hermenéutica de Aristóteles.
Fecha: Jueves 18 de Septiembre de 2008.
Aristóteles fundamenta el principio del ethos como competencia de la idea en Platón, es decir, que coloca a la ética como principio fundamental de la autonomía. Pues, lo que busca Aristóteles en este principio, es criticar la metafísica de Platón en tanto que la idea es el bien para el ser humano, lo cual es erróneo. Ahora bien, dada esta crítica, Aristóteles busca en el hombre la orexis, ya que en ella se encuentra el esfuerzo al saber ético, lo que lleva a fundamentar, según Aristóteles la virtud (areté) y el (ethos).
En este sentido, Aristóteles ve la moralidad humana, según Gadamer, como un comportamiento determinado, es decir, que el hombre se comporta de una manera tal, que determina lo que él es. La moralidad en este sentido juega un papel importante, pues muestra que lo que es bueno para el hombre, dado que el contexto en el que se encuentra el hombre, está determinado por lo que él cree que está bien.
El deber moral que se encuentra reflejado en el hombre concebido por Aristóteles, debe actuar, desde su fundamentación ética, conforme al saber y al decidir por sí solo, es decir, el hombre es autónomo en cuanto a sus decisiones éticas de hacer lo correcto. Es decir, el hombre aristotélico que concibe el bien, debe fundamentar en su conciencia moral lo que ocurre alrededor suyo para que desarrolle en él un comportamiento correcto.
En este sentido, podemos ver a un Aristóteles interesado por buscar un hombre que desarrolle una conciencia moral en tanto que despliegue un conocimiento ético, es decir, que se busca en el hombre separar el ser del saber puro, pues, en la tradición socrático-platónica, estos dos conceptos iban a la par. Por lo tanto, lo que hace Aristóteles es una hermenéutica para analizar la ciencia moral, no cayendo en la objetividad sino desarrollándose a partir del hombre.
El saber moral, como investigación del hombre, busca saber lo que está solamente en el hombre, solo lo que se sabe de sí mismo[1], pues es él el único que es dueño de sus acciones. Pero surge un problema en Aristóteles, según Gadamer, es la puesta del hacer por saber, pues la tekhme, es la habilidad que muestra la contrariedad del caso, es decir, el saber por el hacer, como lo hacen los artesanos, esto lleva a replantear el problema de si el saber moral es una cuestión de habilidad, pues, dice Gadamer, que seria un saber cómo debe uno producirse a sí mismo[2].
[1] GADAMER, Georg, Hans, Verdad y Método, La actualidad hermenéutica de Aristóteles. Pág. 386.
[2] Ibíd.
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